“Los niños perdidos de Pickering”: los seis amigos que desaparecieron hace 30 años sin dejar rastro y todavía los buscan

Seis amigos de entre 16 y 18 años, que vivían en la pintoresca ciudad de Pickering, Ontario, Canadá, celebraban la previa a la festividad de San Patricio el 16 de marzo de 1995. Aquella madrugada los vieron por última vez, y aún 30 años después su desaparición sigue siendo un misterio.

El caso, conocido como Los niños perdidos de Pickerin“, permanece abierto y bajo investigación de la Policía Regional de Durham. Sus familias siguen esperando respuestas, luego de tres décadas de pistas confusas, teorías que surgieron de investigadores privados, y otras de la propia comunidad.

Chad Smith, de 18 años, Jay Boyle, de 17, Robbie Rumboldt, de 17, Jamie Lefebvre, de 17, Michael Cummins, de 17, y Danny Higgins, de 16, fueron juntos a una fiesta en las afueras de Toronto por el Día de San Patricio, que se celebra cada 17 de marzo alrededor del mundo.

Boyle, Smith y Rumboldt eran de Pickering, mientras que Lefebvre, Cummins y Higgins provenían de las ciudades vecinas de Scarborough, Oshawa y Ajax, respectivamente. Los seis adolescentes bebieron, charlaron y disfrutaron de la noche, sin saber que sus rostros pronto estarían en todos los noticieros, bajo el nombre de “The Lost Boys of Pickering“.

En rojo, el lugar donde fueron vistos por última vez "Los chicos de Pickering", en Ontario, Canadá. (Foto: FB/ Lost Boys of Pickering)En rojo, el lugar donde fueron vistos por última vez “Los chicos de Pickering”, en Ontario, Canadá. (Foto: FB/ Lost Boys of Pickering)

A las 00:50 del 17 de marzo de 1995, el grupo se fue de la fiesta y fueron rumbo al cercano puerto deportivo East Shore Marina en Frenchman’s Bay.

Antes de irse los chicos le dijeron a un amigo que i”ban a divertirse en un bote”. Ese testimonio fue clave para los Servicios de Policía Regional de Durham (DRPS), que desde el inicio le comunicaron a la prensa que creían que los chicos habían ido con la intención de robar un barco para dar un paseo por el Lago Ontario.

Se basaron en las grabaciones de las cámaras de seguridad de la zona portuaria, pero en ese video solo se veía a tres de los chicos: Cummins, Lefebvre y Rumboldt. Así surgió el primer interrogante que confundió a las autoridades: ¿Dónde estaban los otros tres en ese momento?; una pregunta que luego sería retomada por un investigador que dedicó 12 años de su vida a desentrañar el enigma.

Las cámaras de seguridad captaron a tres de los seis amigos desaparecidos en su arribo al puerto East Shore Marina. (Foto: FB/ Lost Boys of Pickering)Las cámaras de seguridad captaron a tres de los seis amigos desaparecidos en su arribo al puerto East Shore Marina. (Foto: FB/ Lost Boys of Pickering)

Quedó registrado que los tres adolescentes de 17 años ingresaron al puerto a las 1:48 a. m, y entre las 2:30 y las 3:00 a. m. los vecinos escucharon el sonido de una lancha a motor cerca de los muelles.

Más tarde se informó que desaparecieron dos embarcaciones: una imitación de una lancha Boston Whaler de cuatro metros y un triciclo acuático.

La denuncia de desaparición y la búsqueda

De las seis familias hubo una en particular que se convirtió en la cara pública del caso y que nunca dejó de exigirle a la policía que los buscara: la madre, el padre y las hermanas de Jay Boyle, organizaron la base de operaciones en su casa para hacer todo tipo de llamados y pedir ayuda incluso a nivel internacional.

En diálogo con el noticiero canadiense Global News, hablaron infinidad de veces en la pantalla del canal de televisión de Global Television Network (GTN). Estaban convencidos de que Boyle, de 17 años, nunca se habría ido por su propia voluntad porque era un padre primerizo muy presente para su bebé Kierra, y vivía con su novia Monique.

Jay Doyle, uno de los chicos desaparecidos, junto a su hija Kierra. (Foto: Captura de video Global News)Jay Doyle, uno de los chicos desaparecidos, junto a su hija Kierra. (Foto: Captura de video Global News)

Esa noche, la madre de Boyle cuidaba a su pequeña nieta, -que actualmente tiene 31 años- y cuando Jay no regresó creyeron que se había quedado a dormir con alguno de sus amigos en Toronto.

No se alarmaron de inmediato, porque era habitual que volviese al día siguiente, y que no siempre avisara. Tenía un pasado turbulento pese a su corta edad: había cumplido una codena por agresión y posesión de arma.

Sus familiares aseguraron que el muchacho había hecho un cambio rotundo luego de ser papá, que llevaba una vida sana y se concentraba en el deporte, su gran pasión desde la niñez.

“Jay, un chico alto y musculoso, tenía una bola rápida y potente que lo convirtió en un fenómeno del béisbol en su adolescencia, y cuando no regresó para el inicio de la temporada empezamos a perder las esperanzas”, comento Amanda Boyle, al dar su testimonio a Global News en marzo de 2023, cuando se cumplieron 28 años de aquella noche.

Tenía 15 años en ese entonces, y el plan era que yo fuese a esa fiesta con los chicos, pero me enfermé y no pude ir“, reveló. Su hermana Sioban, dos años menor que ella, definió a Jay como el “típico hermano mayor, protector y muy cariñoso con su familia”.

“Desde que desapareció para nosotros fue como vivir en la niebla”, manifestaron. Las labores de búsqueda comenzaron oficialmente 36 horas después, cuando se reportó la desaparición de dos embarcaciones y relacionaron esas denuncias con los testimonios.

Fue un operativo masivo, con más de 1.000 voluntarios, además de las unidades de la Policía Regional de Durham, la Unidad Marina de la Policía de Toronto, la Guardia Costera, un avión Hércules C-130 y un helicóptero de la unidad de rescate aeronaval de la Base de las Fuerzas Canadienses en Trenton.

El Lago Ontario tiene una extensión de 18.500 kilómetros cuadrados. (Foto: Google Maps)El Lago Ontario tiene una extensión de 18.500 kilómetros cuadrados. (Foto: Google Maps)

La búsqueda se suspendió a las 48 horas tras no hallar ningún rastro del grupo de amigos, ni de sus pertenencias, ni de ninguno de los barcos desaparecidos.

El Lago Ontario, uno de los cinco grandes lagos de América del Norte, tiene una extensión de 18.500 kilómetros cuadrados, y sus gélidas aguas tienen una profundidad de hasta 244 metros.

Las fuentes policiales comunicaron que su hipótesis principal era el ahogamiento tras un incidente con alguna de las embarcaciones, ya sea haber volcado por una mala maniobra, o haberse alejado demasiado por el viento hasta sucumbir frente al oleaje.

Aseguraron que sin chalecos salvavidas, los chicos habrían sucumbido a la hipotermia en pocos minutos, ya que en marzo la temperatura promedio es de 4° centígrados, y las mínimas rondan los -5° centígrados.

Hay registros de al menos 41 naufragios, y reportes de 14 ahogamientos en un mismo año. “Aunque es una de las posibilidades que se hayan ahogado, no entiendo cómo nunca encontraron nada”, reclamó la madre de Jay, Patricia Boyle, quien murió en 2012, sin saber qué le pasó a su hijo.

La lata de gasolina, los pantalones rojos y el ADN: las irregularidades del caso

A partir de ese resultado negativo, la información sobre el caso se volvió cada vez más hermética. Según consigna el Daily Mail, muchos datos surgieron recién tres años después, cuando se mencionó por primera vez en un documento policial la recuperación de unos pantalones rojos que podían ser los que vestía Boyle en la última foto que le sacaron en la fiesta.

Primero apareció a 3944 kilómetros de Pickering, en Wilson, Nueva York, una lata de gasolina que podía ser compatible con el barco Whaler desaparecido, pero las pericias no pudieron confirmar que fuese de la misma embarcación.

No se pudo probar la conexión entre la lata de gasolina y la lancha extraviada. (Foto: FB/ Lost Boys of Pickering)No se pudo probar la conexión entre la lata de gasolina y la lancha extraviada. (Foto: FB/ Lost Boys of Pickering)

En 1998 se recuperaron unos vaqueros Levi’s rojos en las inmediaciones de la central hidroeléctrica Sir Adam Beck, junto al río Niágara, en Queenston.

Aunque habían pasado tres años, contenían ADN e incluso restos de huesos. La familia de Doyle aseguró en noticieros locales que no les informaron de la existencia de esos jeans hasta octubre de 1998, y exigieron que se hicieran análisis genéticos.

Las autoridades les explicaron que el lugar del hallazgo desafiaba la física para que se tratasen de los restos de su hijo, pero luego de reunir más de 4.000 firmas, la familia consiguió que se hiciera la prueba genética, y se determinó que no era el ADN de Jay Boyle.

A la izquierda, Jay Boyle la noche de la fiesta, y a la derecha los pantalones hallados, con ADN no compatible. (Foto: FB/ Lost Boys of Pickering)A la izquierda, Jay Boyle la noche de la fiesta, y a la derecha los pantalones hallados, con ADN no compatible. (Foto: FB/ Lost Boys of Pickering)

Otra vez sin pistas, la investigación quedó en pausa y se pidió ayuda a la comunidad para que brindara cualquier información que considerara relevante.

En 2010 el caso volvió a los titulares, luego de que llamara la atención del investigador privado de Ottawa, Bruce Ricketts, que recopiló todo el material y lo plasmó en su libro, The Lost Boys – What we Know and What we Believe, donde aseguró que “no hay evidencia concreta” que respalde la teoría de que los chicos se ahogaron en el lago.

Otra foto que se difundió de los vaqueros rojos, que no pertenecían a Jay Doyle. (Foto: FB/ Lost Boys of Pickering)Otra foto que se difundió de los vaqueros rojos, que no pertenecían a Jay Doyle. (Foto: FB/ Lost Boys of Pickering)

¿Qué pasó con Chad Smith, Danny Higgins, Jay Boyle, Jamie Lefebevre, Michael Cummins y Robbie Rumboldt? Ningún padre debería tener que preguntarse jamás qué le pasó a su hijo”, cuestionó el investigador.

Luego creó un Facebook, “The Lost Boy of Pickering”, donde publicó durante más de una década cada una de las actualizaciones para mantener el tema vigente y recopilar testimonios.

Ricketts tuvo acceso al video completo de las cámaras de seguridad del puerto, que grabaron 16 horas en total aquella madrugada.

La portada del libro escrito por el investigador privado Bruce Ricketts. (Foto: FB/ Lost Boys of Pickering)La portada del libro escrito por el investigador privado Bruce Ricketts. (Foto: FB/ Lost Boys of Pickering)

“Hay muchas cosas raras en el vídeo de vigilancia. Es cierto que los únicos tres que aparecen son Jamie, Mikey y Robbie, pero a las 02:21 del 17 de marzo, la cámara cerca del muelle, la más importante, se apagó“, reveló el investigador.

“Y eso no es todo. Además de los tres de los niños desaparecidos, en el video se ve a dos mujeres y un hombre ingresando al puerto deportivo a las 2.10 a. m. ¿Quiénes eran esas personas y por qué nunca se investigó?”, expresó en otra publicación.

El autor abordó todo tipo de versiones, desde las más disparatadas hasta las más seria: que hubiesen sido víctimas de una red de trata; que se tratara de una fuga planeada por los adolescentes para “desparecer” por sus problemas con la Justicia; e incluso que se tratara de encubrimiento de un crimen ligado al narcotráfico.

El atardecer en Frenchman's Bay, el último lugar donde se vio a los adolescentes . (Foto: Google Maps)El atardecer en Frenchman’s Bay, el último lugar donde se vio a los adolescentes . (Foto: Google Maps)

Sin evidencia para ninguna de esas versiones, Ricketts murió el 2 de enero de 2024, sin concluir la investigación. Desde que falleció la página de Facebook “Lost Boys of Pickering” quedó inactiva, pero sigue abierta al público con toda la documentación disponible.

La posibilidad de una búsqueda submarina para resolver el caso

Shelly McKinney es cartógrafa de la organización de voluntarios Sunshine State Sonar, con sede en Florida, que ofrece servicios de recuperación submarina de casos sin resolver.

En respuesta a una consulta del Daily Mail, McKinney declaró que los adolescentes inexpertos podrían haber encontrado condiciones peligrosas y similares a las del océano en el lago.

“Malas condiciones climáticas, con olas con crestas blancas. Muchos barcos que desaparecieron por mal tiempo se recuperaron después de cientos de años con métodos avanzados de búsqueda submarina”, sostuvo.

También conocido como "Los Chicos Perdidos de Pickering", el caso sigue siendo un misterio.También conocido como “Los Chicos Perdidos de Pickering”, el caso sigue siendo un misterio.

Pero debido al enorme tamaño del lago, esto probablemente tomaría años y sería muy costoso, sería como buscar el Titanic”, remarcó.

McKinney sugirió que el uso de un sonar de barrido lateral -un sistema que detecta y toma imágenes de objetos en el fondo marino y que condujo al hallazgo de los restos del RMS Titanic en 1985-, sería la mejor opción.

“No encontrar nada es extraño. Algo pudo haber salido mal, pero muchos objetos flotan en los barcos, así que no encontrar nada con seis personas a bordo es definitivamente extraño“, expresó la experta.

Con la investigación aún abierta, las familias realizan eventos todos los años, recaudan fondos para donarlos al Centro Internacional para Niños Desaparecidos y Explotados (ICMEC), y cada 17 de marzo se reúnen en Frenchman’s Bay para recordar a los chicos y mantener vivos sus recuerdos, con la esperanza de algún día finalmente saber qué sucedió.

Fuente: www.clarin.com

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